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El inicio de una era. Tour de Francia 1991: el recital de Miguel Indurain en la crono de Alençon

El navarro, que se impuso en la larga prueba contrarreloj, acabó consiguiendo el triunfo en aquella edición, el primero de sus cinco entorchados en tierras galas

Categoría: Actualidad 14/07/2019 148

Es difícil colocar un punto de inicio en el exitoso camino de Miguel Indurain en el Tour de Francia, más aún cuando hablamos de un ciclista que, junto a Eddy Merckx, Bernard Hinault y Jacques Anquetil, figura en el Olimpo de la gran ronda gala merced a sus cinco triunfos entre 1991 y 1995.

La supremacía que ejerció el actual embajador #123aCorrer del Banco Santander durante dicho periodo fue propia de tiempos pasados, cuando los kilometrajes podían llegar a superar los 300 kilómetros. No en vano es el pentacampeón más reciente y el único capaz de hacerlo de manera consecutiva. Resulta complicado situar cronológicamente el comienzo de esta hegemonía, aunque si hay un día en el que el navarro empezó a soñar con el maillot amarillo, ese fue el 13 de julio de 1991.

El comienzo de una era

Un día antes de la Fiesta Nacional francesa, la localidad de Alençon se engalanó para recibir a un pelotón que, hasta ese momento, estaba liderado por el francés Thierry Marie. Sin opciones de cara a la clasificación general y a pocas horas de iniciar la dura contrarreloj de 73 kilómetros, el líder bajaría la rampa de salida con el único propósito de dignificar su maillot amarillo y saborearlo hasta el último golpe de pedal.

Mientras tanto, Miguel Indurain apuraba los últimos minutos de calentamiento tras un inicio de Tour algo discreto en el que había cedido tiempo con varios de sus futuros rivales. Era el momento de rubricar la apuesta de su equipo, el Banesto, por un posible coliderato con Pedro Delgado, ganador del Tour de Francia en 1988.

Y así fue. El de Villava rodó a 45,7 km/h de media en un recorrido exigente, con varios repechos y zonas de desgaste. El reloj se paró en 1:35:44, 8 segundos por delante del tricampeón estadounidense de la Grande Boucle, Greg LeMond. Su victoria de etapa no le sirvió para colocarse como nuevo líder, pero sí para dar la primera pincelada en su obra de arte dorada.

Camino a la gloria

Indurain, que había superado con holgura a ciclistas como Gianni Bugno (1:31), Luc Leblanc (2:55) o Claudio Chiappucci (4:04), afrontó el resto de la carrera con la confianza de su equipo, donde militaban, entre otros, el propio Pedro Delgado, Jean-François Bernard y Abelardo Rondón. 

A pesar del favoritismo de LeMond merced a sus dos triunfos consecutivos (1989 y 1990), el californiano cedió la prenda de líder en la incursión española del Tour por Jaca. Leblanc se vistió de amarillo, aunque su alegría duró apenas 24 horas, justo lo que tardó Indurain en enfundarse el maillot de primer clasificado

El navarro protagonizó un endiablado descenso del Tourmalet junto a Claudio Chappucci y, pese a que el italiano se adjudicó la etapa en Val Louron, el premio secundario fue a parar a manos del corredor nacido en Villava.

Desde ese instante, el actual embajador #123aCorrer del Banco Santander lució el amarillo hasta la conclusión del Tour en París, imponiéndose incluso en la crono de Mâcon. Era su primer trofeo de campeón, la primera piedra de un camino que se alargó hasta 1995.

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