Qué paso con... Rosa Mota

Dorsal nº1 en la Media Maratón de la Mujer de Madrid

Categoría: ¿Qué Pasó Con...? 15/02/2017 14

Rosa Mota Maratón femenino

En este pasado 2016 se realizó un sentido homenaje a Rosa Mota, una de las mejores maratonianas de la historia junto con sus coetáneas Joan Benoit, GreteWaitz o la noruega Ingrid Kristiansen. Este reconocimiento tuvo lugar durante la celebración de la primera edición de la Media Maratón de la Mujer de Madrid, otorgándosele el dorsal número 1.

En #123acorrer queremos acercaros un poco más a esta leyenda del deporte portugués y mundial: ¿Quién fue y qué pasó con Rosa Mota?

Nacida en 1958 en Oporto, esta “pluma” de 1,57 m y 45 kg fue una de las grandes protagonistas en los primeros años  de la oficialización del maratón femenino, en los 80. Un póker de ases, como ya hemos comentado, formado por Mota, Benoit, Waitz y Kristiansen, fueron las auténticas protagonistas y “culpables” de que los 42K para las féminas aparecieran en el panorama del atletismo mundial de forma contundente, firme, asegurando desde su nacimiento una prueba en la que muchos no confiaban.

A pesar de que la portuguesa nunca tuvo en sus manos la posesión de un récord del mundo, podemos describirla como la mejor de las competidoras, siempre eficiente en los grandes acontecimientos, en las grandes citas.

Bronce en la primera maratón femenina olímpica (en Los Ángeles 84 tras Benoit y Waitz), su gran proeza radica en ser la primera persona en poseer de forma simultánea los títulos de campeona de Europa, Mundial y Olímpica.

Primero revalidó su cetro continental en Stuttgart ’86, un año después en Roma ’87 se hace con el título mundial tras una prueba dantesca, con un 73% de humedad, y aventajando en más de 7 minutos a la segunda clasificada.

Por fin, en los Juegos Olimpicos de Seul´88, conseguiría llevar a cabo su “triple corona”. Si Roma tuvo una humedad brutal, fue sólo un juego de niños comparado con la cita olímpica: 92% de humedad y ni una sola sombra en el recorrido. Rosa Mota se llevaría el oro y, con él, llegar a la cúspide de su carrera.

Poco a poco, sus problemas de ciática le llevaron a la retirada en 1992.

A partir de ahí desarrolló su faceta de preparadora con gran éxito. Tanto es así que recibió en 1998 en Nueva York el premio “Abebe Bikila” por su contribución al entrenamiento para carreras de larga distancia.

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